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Análisis Semanal

Políticas para el campo a mitad de camino

La eliminación de retenciones a varios productos agrícolas y la reducción de 5 puntos porcentuales a la soja, sumado a la quita de todas las trabas que impedían que el campo exporte libremente, fueron las primeras medidas del Gobierno de Mauricio Macri que empezaron a entusiasmar al sector con la gestión de Cambiemos. Pero la luna de miel duró poco menos de un año para algunas actividades como las economías regionales y la lechería que veían cómo su rentabilidad se derrumbaba y las soluciones oficiales se diluían en el tiempo.

Es cierto que el clima no ayudó demasiado. Porque las inundaciones provocadas por las excesivas lluvias que cayeron en vastas zonas del país y los incendios ocurridos en el sur de Buenos Aires y La Pampa y en el norte de Río Negro por efecto de una larga sequía, arrasaron grandes regiones productivas. Pese a esto, se mantienen las proyecciones de una cosecha de granos muy relevante, con niveles de producción nunca antes alcanzados en la historia. Esta realidad, sin dudas, guarda correlato con las buenas decisiones políticas adoptadas por el Gobierno al inicio de su gestión.

El riesgo climático siempre fue el verdadero talón de Aquiles del agro, ya que es imposible de predecir. Sin embargo, existen medidas que ayudan a suavizar el fuerte impacto que generan estos eventos, que se desarrollan cada vez con mayor virulencia. Pero esas iniciativas políticas, lamentablemente, no fueron prioritarias durante los últimos 35 años en nuestro país. La inversión en infraestructura, ya sea a través de autopistas, rutas, caminos rurales y obras hídricas, que hacen a la competitividad de la economía, han quedado siempre en el olvido. La actual administración no pareciera ser la excepción a la regla de este triste antecedente.

Hay que reconocer que Macri tomó sus primeras decisiones como Presidente beneficiando al sector agropecuario. Eso no está en duda. Pero el campo –a contramano de lo que está instalado en el imaginario colectivo– no sólo es la región pampeana, sino mucho más que eso. El campo es, además, las economías regionales, la lechería, la ganadería extra pampeana (porcina, ovina y caprina) y muchas otras producciones que generan trabajo, arraigo y movilizan los pueblos del interior de nuestro país. Y esos sectores son justamente los grandes perdedores en más de un año de gobierno de Cambiemos.

Ante la falta de respuesta y solución a los problemas que sufren desde hace varios meses las economías regionales y los productores tamberos, las buenas intenciones que tuvo el Gobierno al inicio de su mandato comienzan a diluirse día tras día. Pese al buen diálogo con las autoridades, las correcciones no llegan para estas actividades, golpeadas por el atraso cambiario, la inflación de costos y tantos otros males. La coyuntura que viven los yerbateros en Misiones es una muestra elocuente de la situación de deterioro que sufren las producciones regionales. Los chacareros (en su mayoría pequeños) son víctimas de los bajos precios que reciben por parte de sectores industriales concentrados que ahogan su economía. Y el Gobierno no interviene para neutralizar la distorsión que existe en la cadena de la yerba mate. Porque más allá de las promesas del propio Secretario de Agricultura, Ricardo Negri, la situación no se modificó y las medidas de fuerza amenazan con llegar a la mismísima Plaza de Mayo en el centro porteño.

La gestión de Ricardo Buryaile al frente del Ministerio de Agroindustria podría ser calificada como aceptable por parte del sector agropecuario. Pero por lo bajo en los pasillos de las entidades gremiales se murmuran críticas por el escaso nivel de reacción que mostró el funcionario ante los problemas más urgentes. Tal vez, Buryaile ya tenga puestas sus energías en otro proyecto político. En este sentido, crecen las especulaciones sobre la posibilidad de que en los próximos meses el productor, ex dirigente rural y ex diputado nacional por el radicalismo dejaría su cargo para comenzar con la campaña electoral en busca de una bancada en el Senado, en representación de su Formosa natal. Este sería un paso previo a su gran aspiración política: la gobernación de su provincia, tarea para nada sencilla, ya que deberá enfrentar al aparato peronista que lidera desde hace más de dos décadas Gildo Insfrán (transita su sexto mandato consecutivo). Recordemos que “el Pelado”, como se lo conoce en confianza en el sector agropecuario, ya intentó sin fortuna en 2015 ser intendente de la ciudad de Formosa.

Podría decirse que la única medida de alcance real para las economías regionales y las producciones del norte del país es la puesta en marcha del reintegro de 5 puntos porcentuales de las retenciones a la soja para las primeras 2 mil toneladas para productores de las provincias del NEA y NOA que integran el denominado Plan Belgrano. Pero es una medida puntual y no resuelve los problemas mencionados anteriormente.

Con el Gobierno enfocado en la campaña electoral y en otros problemas políticos y económicos los inconvenientes del campo pasaron a un segundo plano. Por ende, las soluciones tendrán que esperar más de lo previsto para las economías regionales y otros sectores como la lechería, que atraviesan una prolongada crisis cada vez más insostenible. Por eso, productores y dirigentes alzan la voz de sus reclamos, una muestra de que en el sector agropecuario el nivel de aceptación de Mauricio Macri comenzó a caer.

Volviendo a los problemas climáticos, es importante mencionar que las herramientas existentes para sobrellevar estos fenómenos no han sido las adecuadas y se sigue trabajando bajo el paraguas de una Ley de Emergencia Agropecuaria arcaica, con escasos recursos para afrontar la realidad que domina la escena por estos días. Con fenómenos climáticos cada vez más virulentos, sin planificación y obras de infraestructura acordes será imposible contener los efectos para las zonas productivas, que indefectiblemente provocan pérdidas millonarias y graves daños en los tejidos sociales. Es claramente una promesa incumplida de la actual administración, que criticó durante años al kirchnerismo por este tema.

Son varias los aciertos que tuvo esta gestión en materia agropecuaria, pero sigue mostrando excusas con pocos argumentos a la hora de justificar la inacción para solucionar los problemas de fondo del “otro” campo argentino, aquel que se extiende más allá de las fértiles llanuras pampeanas.

* Darío Guardado, periodista agropecuario

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