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Análisis Semanal

Las PyME y los problemas a la hora de hacer el traspaso generacional

Las empresas familiares pueden ser todo un desafío a la hora de sobrevivir en el negocio.


El paso de una generación a otra. Hoy este es uno de los desafíos que enfrentan las PyMe en el país, fundadas por generaciones que hoy en día tienen muchas diferencias con las actuales. Por eso, el cambio de mando es todo un proceso.
De acuerdo a lo publicado por el diario El Cronista, el Club Argentino de Negocios de Familia (CANF) asegura que el 25% de las pymes familiares logra pasar a la segunda generación, el 9% lo hace a la tercera y solo el 1% sobrevive a más sucesiones.

En el interior del país esta temática es central dado el porcentaje mayor de empresas familiares. Sin embargo, la Fundación Observatorio Pyme (FOP) alerta sobre la baja cantidad de empresas por habitante que existen hoy en nuestro país: entre 14 y 20 cada mil habitantes.
Dado el impulso que representan para las distintas economías locales, los especialistas quieren abordar los detalles de los traspasos, que en su mayoría se dan sin planificación previa y casi como una cuestión orgánica dentro de la familia, algo que podría dar a entender el numero de fracasos a la hora de sostener el negocio: datos recientes del Ministerio de Producción estiman que en el país nacen unas 70.000 compañías todos los años y cierran 68.000.
Ante esta situación, Pedro Cascales, vocero de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), recomienda: "Lo que las pequeñas y medianas empresas familiares necesitan es conseguir un management profesional y evitar la dificultad de seguir creciendo sin personal capacitado para asumir cada uno de los roles. Además, cuando la familia crece y todos quieren vivir de la empresa, hay que evaluar si puede realmente sostener toda esa estructura".
Por su parte, Jorge Hambra, director del CANF, habla de la persistencia de las primeras generaciones en las empresas, dado que en muchas empresas los hijos comienzan a trabajar cuando el padre aún está allí. Incluso puede darse la confluencia de tres generaciones, lo que genera choques de miradas."Lo que sucede especialmente con la tercera generación es que la acumulación de errores de la primera y la segunda hacen que la empresa, aparentemente consolidada, termine volando por los aires", entiende Hambra.
Por ello, los especialistas recomiendan la creación de un protocolo de familia, herramienta fundamental para ordenar los tantos y capacitar a cada miembro de la familia que pasa a ser parte de la empresa.

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