Newsletter Semanal equipo bulat

Especial de la Semana

Imagen política vs marketing político

Por Analía Polasek

El bombardeo político que recibimos a diario lo entendemos como marketing político, pero… ¿es ésta la imagen política del candidato? En este artículo, quiero contarte algunos puntos importantes a tener en cuenta a la hora de seleccionar u observar a un candidato.


La imagen política es uno de los mayores desafíos para los asesores, ya que se debe construir una imagen, mejorar, o reivindicarla. Dentro de esta imagen, y como una parte de ella, está el marketing político. En un sentido metafórico, la imagen política sería una cadena de supermercados y el marketing político es la propaganda y publicidad de los productos de oferta de la semana.


La imagen política de un candidato hace referencia a:


Lo real (identidad del mismo) + arquetipo / estereotipo (contexto sociocultural, valores sociales).


Donde los atributos físicos, comunicación verbal y no verbal, su personalidad, su trayectoria política / personal y su vestimenta, completarán la imagen.


Existen diferencias y similitudes entre marketing y comunicación política. Comunicación política es, potenciar las características reales del candidato. Según las demandas del entorno. Y marketing político, es crear características en un candidato según las demandas del entorno.


Ambas buscan el posicionamiento del candidato. El lugar que desea ocupar en la mente de los ciudadanos electores.


El objetivo de toda campaña electoral no es alcanzar el voto, sino lograr ocupar ese espacio, mediante diferentes estrategias. Para lograr un posicionamiento adecuado, cada uno deberá comunicar una serie de mensajes que, de manera coherente y planificada, deberá emitir hacia la sociedad y, ulteriormente, estos sean asimilados.


Algunas observaciones de las campañas, que hacen que el elector se confundan:


–Las campañas se centran más en candidatos que en partidos, haciendo que los electores se olviden cuál es la línea política a la que pertenece  los postulantes.


–Quienes trabajan en los medios se convierten en poderosos árbitros políticos, influyendo en la selección de los candidatos y temas de campaña.


–La cobertura mediática se convierte en el eje en torno al cual gira la campaña.


A mi modo de ver, muchas veces los políticos en el afán de buscar el posicionamiento de los electores, y acercarse a ellos, sobrepasan las barreras de lo correcto y utilizan un arma de doble filo, pudiendo dar a entender que somos todos iguales, que está bien ser informales, por ende, poco serios e irrespetuosos con las estructuras y las reglas. No se pretende tener políticos acartonados, ni de otro siglo, pero si dirigentes que puedan y sepan llevar adelante un país.


Esto es lo que están comunicando los políticos, con sus prendas, en sus campañas, con sus mensajes, donde erróneamente apelan a las emociones (estrategia que da mucho resultado), pero olvidan de que para dirigir un país, aparte de tener emociones, sentimientos y corazón hace falta tener las ideas claras, una estructura que pueda llevar a cabo un plan, y la firmeza para hacer frente a las diversidades.


El eje de las campañas son las coberturas mediáticas, donde las fotos, videos están a la orden del día, y en el afán de “robar cámara”, muchas veces los candidatos se olvidan de que no hay que exhibir por exhibir sino exponer bien o de manera correcta.


Publicar (por decisión propia) sus casas, sus perros, el asadito de los domingos, la familia, atrae las miradas de los electores pero no siempre brinda un buen impacto en ellos. Sí se crean ruidos que producen confusiones en los electores, ya que queda la duda si fue ignorancia o se realizó  adrede.


El elector puede pensar, de acuerdo al tipo de casa o estilo de vida que tiene el candidato, que lo llevará a la austeridad total o bien utilizará al pueblo para mantener su nivel de vida, provocando dudas e incertidumbres de su accionar en el presente y en un futuro.


Las personas poseen ideas preconcebidas acerca de cómo deberían ser el comportamiento y las características personales de un candidato. Si este cumple con esas expectativas, es un voto ganado.
 
Una de las estructuras de la imagen política a mí entender son:


Cambio, el futuro


En Argentina, esto se proyectó a través de lo moderno, el minimalismo, las redes sociales,  la informalidad, la austeridad, la simpleza diseñada, por momentos los colores neutros pero en otros los chispazos de color. Haciendo un paralelo de los estilos puros, es una mezcla entre los estilos: vanguardista, moderno – deportivo y natural. Estos representan un movimiento que es singular, excéntrico, creativo, de ideas nuevas, desestructurado, pero también poco confiable, novedoso, innovador, muchas veces intimidante y algo alejado de la realidad.

Continuidad, el presente

Representado  por los colores fuertes y vibrantes, la espontaneidad a flor de piel, la femineidad, la exhibición, suntuosidad, las formas clásicas, la formalidad aparente, las estructuras, las texturas, y la mixtura de lo formal e informal. Siguiendo con la comparación con los estilos, en este caso remitían a lo clásico actual y a la seducción de ciertos ideales, donde inspiraba autoridad, respeto, ideas estáticas, conservadoras y estáticas. También una clase dirigente osada, avasallante, decida, que irrumpe con reglas preestablecidas.


Retrospectivo, volver al pasado


Proyectado por medio de lineamientos políticos e ideales antiguos que fueron populares o dirigentes de referencia reconocidos por su accionar. Continuando con una igualación con los estilos, esto denota un sector que también es clásico pero con un aire romántico, ya que si bien hay autoridad, respeto, ideas estáticas, conservadoras; son osados, avasallantes, decidos, que irrumpen con reglas preestablecidas, se percibe la ilusión, o el encantamiento de esos ideales, acontecimientos o dirigentes del pasado.

Columnista