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Opinión

Factura de crédito electrónica, una oportunidad para las Pymes

Por Pablo García

En toda economía desarrollada existe un sistema financiero que acompaña y estimula el crecimiento. Al canalizar el ahorro en inversión, desempeña una función esencial como motor del crecimiento productivo.

Para las Pymes es vital: necesitan financiamiento para crecer. Sin liquidez, quedan en una posición poco competitiva frente a grandes empresas que muchas veces se financiaban con las Pymes proveedoras.

Por eso, las Pymes necesitaban de manera urgente un sistema financiero que mejore sus condiciones y las ayude a ser más competitivas y a ser parte el mercado de capitales.

Esta semana tenemos una gran noticia: la sanción de la Ley de Financiamiento Productivo que acaba de aprobar el Congreso crea la Factura de Crédito Electrónica que permite a las Pymes reducir el costo de financiamiento y ampliar su acceso al mercado de capitales.

Si bien el descuento de facturas ya existe, la Ley abre las posibilidades a todas las Pymes para que operen en este mercado. Existe poco conocimiento sobre este instrumento y sus beneficios, en particular para las pequeñas y medianas empresas.

La operatoria es ágil y sencilla. Una empresa que necesita capital de trabajo para el giro habitual de sus negocios, puede anticipar el cobro de sus facturas cediéndolas a una entidad de factoring. Esta le adelanta un porcentaje del monto de la factura quedando a cargo de la cobranza al vencimiento.

Las Pymes obtienen, así, liquidez inmediata de sus cuentas por cobrar permitiéndoles administrar su capital de trabajo de la forma más beneficiosa para su negocio. Esto les da una mayor flexibilidad en su gestión financiera y mejora su competitividad.

Las virtudes y el uso de esta herramienta financiera están muy difundidos en el mundo con volúmenes desembolsados que muestran un incremento sostenido entre 2010 y 2016 (44,1% acumulado y 6,2% promedio anual). La participación del factoring en el PBI muestra cuán generalizado se encuentra el uso del instrumento como mecanismo de financiamiento. Los países europeos muestran ratios Factoring/PBI que varían entre 10% y 15%, en tanto que en América Latina hay países con mucho camino ya recorrido, como Chile (10%), Perú (5,2%) y Colombia (3,9%). Sin embargo en la Argentina la participación del factoring en el producto es menor al 0.3%.

Existe una gran oportunidad para el crecimiento de esta herramienta. Ahora, las empresas tendrán la obligación de emitir Factura de Crédito Electrónica en todas sus operaciones comerciales y dichas facturas se convertirán en un título ejecutivo a los 15 días (si es que no son canceladas o aceptadas previamente).

Para facilitar más el proceso, desde el BICE desarrollamos una plataforma de factoring electrónico donde las Pymes proveedoras de una gran empresa podrán anticipar el cobro de sus facturas en una operatoria digital, rápida y segura, pudiendo optar por la mejor alternativa de tasa entre los diferentes bancos que operarán en la misma. Tenemos muchas expectativas sobre este nuevo canal de negocios, sus beneficios para las cadenas productivas y en particular para las Pymes participantes.

Sin dudas tenemos un gran desafío, que dependerá en gran parte del trabajo que realicemos en capacitación, educación financiera e inclusión digital. El factoring es un recurso muy eficiente para cubrir las necesidades de capital de trabajo y la Ley de Financiamiento Productivo nos da una nueva oportunidad que todas las Pymes pueden aprovechar para crecer.

*Pablo García es presidente del BICE

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