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Opinión

Emprendedores exitosos: El Club del 2%...3%

Hace algún tiempo, en el History Channel, documentaron la historia de los que se conocieron, allá por finales del siglo XIX, como las “Gigantes de la Industria”. Hablaban básicamente de Henry Ford, Vanderbilt, J.P Morgan, Rockefeller, Carnegie, etc. Me detuve en este último en particular, Andrew Carnegie. No por su protagonismo de aquella época – llegó a ser el empresario mas poderoso - sino por lo que generó a través de un estudio que le encargó a un joven – por aquel entonces – llamado Napoleon Hill. Carnegie era un tipo muy competitivo que no solamente le interesaba amasar fortuna sino también le interesaba saber cómo los hombres mas ricos del mundo consiguieron lo suya.


De allí que le encarga a Napoleon Hill, estudiar a lo largo de varios años, no solo a los empresarios más prósperos de aquella época sino a todo tipo de celebridad y gente reconocida que tuviera éxito. El propio Carnegie financió este largo proyecto (moneda no le faltaba) y así fue como, durante muchos años, el querido Napoleon se dedicó a entrevistar a esta gente, no solo en USA y Reino Unido sino a cuanta persona estuviera por el mundo y tuviera “éxito”. 

Así fue que encontró que todas estas personas, emprendedores por definición, tenían algunos principios casi universales como fórmula de éxito, al margen de lo que cada uno se dedicara. A tal punto fue el estudio que realizó que se dio cuenta que él mismo podía aplicar esos principios y ser tan exitoso como ellos. De allí que sale a la luz uno de los libros, escrito por él, mas vendido de la historia: “Piense y hágase Rico”. 

Lo que su estudio determinó es que sólo el 2% de la gente que emprende llegar a ser exitoso en toda su dimensión, es decir solo un selecto “Club del 2%” gana lo que se llama “guita en serio”.

Hill terminó siendo rico en base al propio estudio que le financió Carnegie. Es decir no solo le “averiguó” al querido Andrew como hicieron plata los demás sino que lo aplicó para él! Un piola bárbaro. Esto se escribió en el año 1937.


Hace poco vi una conferencia de Tom Peters - uno de los padres del management moderno - quien revelaba lo siguiente:


Se hizo un estudio sobre un grupo de personas, bastante numeroso, que estaba terminando sus estudios universitarios. Se les realizó una encuesta a poco de finalizar esos estudios en donde se les preguntaba acerca de sus objetivos inmediatos y de mediano plazo en cuanto a su profesión y al mundo de los negocios, justamente porque estaban a punto de  egresar y por lo tanto iniciando un camino (al menos es la lógica) hacia lo que consideraban sus aspiraciones profesionales.


Esa encuesta dio como resultado que sólo el 3% del grupo sabía muy claramente hacia dónde se dirigían profesionalmente mientras que el noventa y siete restante no.


Fueron realizando un seguimiento de todos los casos durante varios años, como parte de ese estudio, y al finalizar se hizo un comparativo entre aquellos que tenían muy clara su meta profesional versus aquellos que no.


Se constató que quienes tenían muy claros sus objetivos los habían cumplido y quienes no lo tenían no. O sea quienes habían visionado su futuro llegaron a donde quisieron llegar mientras que los que no tuvieron visión no llegaron a nada e incluso hasta habían cambiado, muchos de ellos, de profesión.


Pero un dato aún más revelador demostró que el 3% de la gente consiguió el noventa y ocho por ciento de los ingresos totales del grupo y sólo el dos por ciento restante quedo en manos del noventa y siete por ciento de la gente. Se conoció a este grupo como “el Club del 3%”.


En otras palabras; cien años antes o cien años después, desde aquel libro de Napoleon Hill a este estudio de nuestros días, los principios básicos para que un emprendedor gane dinero son los mismos!

La visión de futuro es fundamental para el desarrollo profesional. Saber hacia dónde vamos profesionalmente, más allá que luego la vida y el aprendizaje continuo te vaya indicando el camino, es una, sino la más importante, clave de éxito que puede tener un emprendedor.

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