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Opinión

El voluntarismo económico

Que la economía Argentina tiene una lógica propia no es una novedad. Que los argentinos tomemos como normal tener una inflación de más del 40% anual, o tener controles cambiarios con la consecuencia de muchos valores del dólar, o estar en default y sin cumplir los pagos de deudas, o no acatar fallos de la justicia -que elegimos nos arbitrara- porque son adversos, a esta altura del partido no nos puede sorprender.

Sin embargo, lo que me llama más la atención es que la gran mayoría de políticos y economistas piensen que las consecuencias de estas políticas económicas no serán relevantes el año próximo o que se resuelven sin tomar medidas comprometidas. Una especie de pensamiento mágico en el que con un poco de confianza, alcanza y sobra.


Las proyecciones 2015

Dado que estamos acercándonos a noviembre ya comienzan las proyecciones de la economía del 2015, prestarle atención es ver el voluntarismo económico en plena acción. 

Este año la economía cae entre  un 2/3% y el escenario internacional para el año que viene es bastante peor. Tenemos una soja menor en por lo menos 100 dólares por tonelada, lo que representa una entrada  de 5.000 millones de dólares menos y un Brasil que tiene que devaluar y con pronóstico de crecimiento nulo para el año que viene.

Es decir, el escenario no es catastrófico pero si claramente peor al del año 2014. Por supuesto seguimos en default y nada hace pensar que salgamos de esa situación en breve, más que el voluntarismo de aquellos que dicen que el gobierno paga y arregla con los fondos buitres en enero pero haciendo futurología sin indicios. 

A la debilidad de Brasil y la caída de la soja, hay que sumarle la devaluación de todas las monedas latinoamericanas y la posibilidad de que suba la tasa de interés de Estados Unidos. 

Con ese escenario internacional y con más déficit fiscal y más emisión, algunos aseguran ver que la Argentina volverá a crecer en el 2015 y que la inflación bajará.

El sobreoptimismo

Se trata de una visión que prevé que Argentina se recuperará rápidamente en el 2016, aún manteniendo las actuales condiciones macroeconómicas.  

La lógica del razonamiento sería: 

1.-Asume un nuevo gobierno

2.-Ese gobierno hace un par de anuncios voluntaristas 

3.-Entran miles de millones de dólares

4.- Argentina resuelve la inflación, el control cambiario y el default

5.- Final feliz

Se trata de la profundización de ese pensamiento mágico. Entender que primero entrarán dólares suficientes y luego con un par de decisiones menores, se accederá a soluciones definitivas.

Quizás resulte un poco estereotipado lo que estoy contando, pero hay quienes piensan que se puede bajar la inflación de a poco (desmemoriados ellos), lo decían cuando era del 25% anual y también cuando es del 40%. 

Que es posible abrir el cepo de a poco. Lo decían cuando las reservas eran 40.000 millones o ahora que son 27.000 millones y la brecha del 75%.

Que la deuda se resolvía fácil antes de default,  y da igual si ahora el país está en  desacato o sin pagarle a los hold in. 

Es decir, que los problemas se agraven no importa, el remedio sigue siendo el mismo y el paciente es capaz de una muy rápida recuperación.

Mayores problemas, mayores soluciones

Lo cierto es que el 2015 parece venir con problemas económicos agravados en relación al 2014. Esto se trata de hacer una apología de la crisis, sino de plantear soluciones que sean cada vez más serias y profesionales. 

En lo particular creo que hay que prepararse para explicar que los problemas son solucionables, pero no es cierto que vaya a ser fácil.

Para que la Argentina reciba dólares en cantidad necesaria, lo primero y fundamental es ordenarla. Para lograrlo, hay que resolver rápidamente tres cosas:

1.    Bajar la inflación a un dígito anual

2.    Eliminar el cepo cambiario

3.    Salir del default

Aquel que no resuelva los 3 problemas no va a tener acceso a un gran flujo de divisas. 

Primero se debe ordenar la economía para que vengan inversiones,  y no al revés.

Deberíamos dejar un poco de lado voluntarismo económico y saber que para volver a crecer vamos a tener que trabajar mucho y muy seriamente. Ese será el desafío.