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Opinión

De paseador de perros a inversor

Por Gerardo González

Él es inspirador. Su historia de superación conmueve y seguramente su espíritu emprendedor va a cambiar muchas vidas para mejor. Su libro le abre las puertas a cualquier persona, sin importar su situación social y económica, al mundo de las inversiones. Porque con simples hechos cotidianos uno puede cambiar su vida para siempre, solo depende de sí mismo y de convertir la reacción en acción. 

"De paseador de perros a inversor, una historia inspiradora de prosperidad integral", habla de finanzas personales, de educación financiera, algo que los argentinos -en su gran mayoría- no tenemos. Cambiar la conducta financiera para mejorar la economía personal y así expandir nuestros rendimientos a futuro es posible sólo a través de un cambio de conciencia. Pero cómo, cuándo y por qué se produce ese famoso clic. 

Para Javier Lion ese clic ocurre primero sí o sí en nuestra mente. "Lo que a uno le hizo tanto bien es necesario compartirlo. Por eso este libro. El hecho de estar charlando acá y al mismo tiempo estar comprando activos que generan ingresos a mucha gente le sorprende.  Cuando les digo que se puede ganar dinero sin estar activamente en el trabajo se me quedan mirando". 

Javier está casado con Soledad y tienen una hija, Martina. Y Uz, un labrador negro que es como un hijo. Fue paseador de perros durante 16 años, pero un día decidió salir de su zona de confort y comenzó a vender alimento balanceado para mascotas. Luego le agregó valor a su emprendimiento para seguir creciendo: sumó la venta de accesorios, peluquería y hasta una guardería canina. Al mismo tiempo crecía en él su interés por el mundo de las inversiones y las finanzas. 

Siempre pasa por la cabeza de la gente el poder lograr un verdadero crecimiento económico y financiero. En su experiencia, cuando decidió convertirse en inversor, Javier transformó su debilidad de no tener estudios universitarios en su fortaleza. "Lo principal es creer que uno puede cambiar. Porque uno se acerca a las cosas con un preconcepto y más en materia financiera. A la mayoría le cuesta salir de esa zona de confort del plazo fijo o el ahorro en dólares. A mí me ayudó mucho asesorarme con la gente correcta".  

Afirma que primero hay que producir y luego consumir. Pero para eso hay que poder controlar las emociones y los sentimientos. "Ese árbol de allá hoy no tiene hojas, porque  estamos en invierno, pero vas a ver cómo florece en septiembre. Y si es un árbol frutal, en seis meses nos vamos a comer la fruta". 

Para romper con ese miedo heredado, Javier asegura que para comenzar a invertir no hace falta tener millones. "En el camino hacia la libertad financiera es vital el asesoramiento. Y lo primero que hay que hacer, según tu perfil de inversión, es abrir una cuenta comitente en una sociedad de bolsa, que es muy sencillo y además es gratis".

Pero ¿cómo se comienza a invertir? ¿por dónde se arranca?¿a dónde hay que ir? ¿con quién o quiénes se habla? Javier me contó cómo empezó y lo que hay que hacer para que que en dos semanas -o menos- cualquiera pueda entrar al mundo de las inversiones. 

El primer paso...

Abrir una cuenta comitente en una sociedad de bolsa (las comisiones que allí se pagan por suscripción y rescate son más bajas que en los bancos). "Para hacer esto - me explicó Javier -  vas a tener que presentar alguna documentación. Hay que ser mayor de 18 años, tener CUIL o CUIT, tu última declaración jurada de Ganancias o de Ingresos Brutos, dependiendo el caso, fotocopias de tus últimos recibos de sueldo (si estás en relación de dependencia) o tus facturas. Ojo que esto puede variar si sos empresa o una persona física o jurídica".

La cuenta comitente es donde se irá acumulando el dinero producto de las inversiones que vayamos haciendo. Una vez que contamos con nuestra cuenta personal, el siguiente paso es transferir nuestros fondos a la cuenta comitente, la que funciona como si fuera el home banking de cualquier banco al cual se ingresa con un usuario y una contraseña y se ven en la pantalla todos los movimientos. 
La transferencia de fondos puede ser en pesos o dólares desde nuestra caja de ahorro, cuenta sueldo o cuenta corriente. Se puede depositar el dinero desde cualquier cajero automático mediante una transferencia al CBU de la sociedad de bolsa. También se puede depositar un cheque propio, pero en este caso hay que hacerlo personalmente por caja. Luego de esto, ya estamos listos para invertir.

"No hace falta poner una gran cantidad de dinero, se puede comenzar con muy poca plata. Claro que la rentabilidad que se obtenga será directamente proporcional a la cantidad de dinero que se invierta", sostiene Javier, que me dio un ejemplo clarísimo para explicarme la diferencia.

"Mucha gente se echa para atrás y no arranca porque piensa que invirtiendo así, poco, no van a ganar mucho. Pensemos que las acciones de tal empresa subieron en el mes un 5%, es decir que la persona que invirtió 10.000 pesos ganó 500 pesos. Te puede parecer poco, pero es proporcional al dinero que había en la cuenta. Siempre es el 5% para el que invirtió 10.000 pesos como para el que puso 1.000.000 de pesos".

Cómo invertir

Existen dos formas de trabajar para comprar los distintos activos que ofrece el mercado. Que cada inversor directamente sepa cómo diversificar su cartera de inversiones (qué activos comprar o vender), cuánto tiempo mantener esos activos o los plazos de liquidación, entre otras variables. O bien, delegar todo eso en un Trader (un asesor financiero) la persona idónea con todos los conocimientos del mercado de capitales, y dejarlo hacer lo que sabe.

En qué invertir

Nuestro último paso es la conformación de nuestra cartera de inversiones. Desde la PC, en nuestra cuenta comitente, veremos en detalle cómo se va posicionando nuestro portafolio personal, la cantidad de acciones, bonos, fondos comunes de inversión, liquidez, saldo de dinero en pesos, dólares, y la cotización de los activos en tiempo real. 

En este nuevo mundo hay muchos datos técnicos que no son tan necesarios para el inversor que se inicia pero, según nos explicó Javier, algunos datos principales a tener en cuenta son: "Nuestro dinero está custodiado por la Caja de Valores (única entidad depositaria). El inversor puede cambiar de agente bursátil cuando quiera. Nosotros somos siempre los dueños de nuestros fondos. La Sociedad de Bolsa es solo un intermediario para la compra y la venta de los activos. Las comisiones son más bajas que en los bancos y se calculan bajo un porcentaje del monto acordado, pero siempre en base a un arancel que fija el propio mercado".

Javier está esperanzado no solo con su libro. Sigue capacitándose en economía, inversiones y finanzas. Su objetivos es poder transmitir su experiencia personal y confía en que la gente tomará conciencia y se hará cargo de lo que pasa en sus vidas. Sabe que todos pueden crear una segunda fuente de ingresos - a cualquier edad y con independencia del nivel de ingresos- pero que es importante pasar de la reacción a la acción. 


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